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miércoles, 18 de marzo de 2015

En tan solo 10 mil horas




"No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos".- En Busca de la Felicidad


Cuando vemos el éxito  que alcanzan personajes como Lionel Messi, Michael Jordan, Tiger Woods y muchos mas, siempre nos preguntamos cual es la clave para que ellos llegaran a la excelencia en sus disciplinas. Sin duda existe un factor genético y de talento que influye en gran manera pero de igual forma conocemos de historias de gente muy talentosa que nunca llega a alcanzar estos niveles. Es aquí en donde entra la regla de las 10 mil horas.


El escritor Malcom Gladwell introduce esta regla en su libro The Outliers (Fuera de Serie). En este libro Gladwell estudia personajes como Bill Gates o Mozart y en que reside su éxito.De acuerdo a esta regla, ningún atleta, músico, hombre de negocios, etc. llega al éxito en base a su puro talento o suerte; para llegar a tener el máximo rendimiento de nuestro talento necesitamos una media de entrenamiento de 3 horas diarias por 10 años, siendo equivalente a 10 mil horas.

La regla viene de la teoría generada por el psicólogo K Anders Ericsson, quien es el líder mundial en el estudio teórico y experimental sobre el expertise. En la década de los 90 Ericsson realizó un experimento en la Academia de Música de Berlín. En el experimento se crearon 3 grupos de violinistas que se clasificaron de acuerdo a su potencial. En el primer grupo encontramos los estudiantes, que de acuerdo a los profesores de la academia, tenían el potencial para convertirse en solistas de categoría mundial. En el segundo grupo se encontraban los violinistas considerados como buenos pero que aun no estaban al nivel de los primeros. El tercer grupo se encontraban los violinistas que tenían probabilidades mínimas de convertirse en solistas e incluso aspiraban a ser profesores en el sistema educativo público de Berlín.  A estos 3 grupos se les hizo una pregunta, "en el curso de toda su carrera, desde que tomó por primera vez un violín, ¿cuántas horas ha practicado en total?"

Los tres grupos tenían en común aproximadamente la edad en la que iniciaron a tocar el violín, los 5 años. En esta fase inicial todos practicaban alrededor de dos o tres horas por semana. Cerca de los 8 años comenzaron a surgir las diferencias. Los estudiantes que se les consideraba los mejores de su clase practicaban más que todos los demás, 6 horas por semana a los 9 años, 8 horas por semana a los 12 años, 16 horas por semana a los 14 años y así sucesivamente aumentaban sus horas de práctica a medida que crecían hasta llegar a los 20 años donde practicaban mas de 30 horas semanales. De hecho, los violinistas de élite acumulaban 10 mil horas de práctica a los 20 años de edad cada uno. Por el otro lado los estudiantes buenos habían sumado 8 mil horas y los participantes del tercer grupo practicaron un poco mas de 4 mil horas.

Para corroborar sus resultados Ericsson comparó a pianistas profesionales contra pianistas aficionados y se repitió el miso patrón. Los pianistas aficionados sumaban unas 2 mil horas de práctica a los 20 años, mientras que los profesionales alcanzaban las 10 mil horas.

Lo más interesante del estudio de Ericsson en que no se encontraron músicos considerados como natos que no se esforzaran la mitad del tiempo que sus pares para llegar al mismo nivel de éxito.  Igualmente no se encontró que las personas que trabajaran más que nadie pero que no tuvieran el talento llegarán a los niveles de éxito.

Los estudios de Ericsson sugieren que una vez que  alguno de los músicos demostró la capacidad suficiente para ingresar a una academia prestigiosa de música, lo que lo separaba de ser mediocre es el esfuerzo que se ponga en práctica, pero esto no implica que los que estén en lo alto practican solo un poco más que todos si no que trabajan mucho, mucho más que cualquiera.

Debe quedar claro que hay factores que influyen en las posibilidades de desarrollo de nuestro éxito como ser nuestro entorno y si existe un talento innato. Por mucho que quiera sobresalir en algún deporte pero no tengo el talento, no importa si me esfuerzo y cumplo con esas 10 mil horas. Puedo llegar alto con el puro esfuerzo pero es demasiado difícil llegar al éxito en base a mi dedicación.

Es aquí cuando la importancia del entrenamiento deportivo es clara. Muchas veces los atletas llegan a los entrenamientos y es mas el tiempo utilizado en pláticas que en el entrenamiento en si o no le dan la importancia que se requiere. Para llegar a ser de élite en nuestras actividades debemos de tomar los entrenamientos como lo que son, la preparación para la competencia real. Es allí donde se inicia el camino de ganar.

Dentro de la psicología del deporte, los entrenamientos son los escenarios propicios para medir y controlar hasta el mas mínimo detalle que se pueda llevando a los atletas a sentirse cómodos a la hora de competir e igualmente bajando sus niveles de incertidumbre, Aquí es cuando se practican y crean las rutinas competitivas junto a los entrenadores y atletas.

10 mil horas es un pequeño precio a pagar para llegar a la cima. Nada bueno en la vida es fácil y por ende el éxito tampoco. Cuando todos los elementos están a nuestro favor de la única persona de quien depende desde ese momento en adelante es de nosotros mismos.







jueves, 20 de noviembre de 2014

Preparación Psicológica para la Competencia





"Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan." Voltaire

La competencia es el clímax de todo deporte. Es donde cada atleta demuestra su máximo rendimiento y donde se refleja toda la preparación deportiva. Es un momento único e irrepetible, donde los meses de entrenamiento, de cansancio, de dolor, de alegría y de disciplina se resumen en unos pocos minutos contra un rival que ha pasado por los mismos momentos. Son todos estos factores, y muchos mas, lo que crean estados emocionales de gran intensidad que pueden tener una influencia positiva o negativa en el rendimiento del deportista.

De igual forma que se ha preparado física, técnica y tácticamente a los atletas, debe de haber una preparación psicológica. La preparación psicológica de los deportistas garantiza un estado óptimo para la competencia a través de distintos procedimientos en el que se forman y desarrollan las cualidades, capacidades, actitudes y estados que demanda la actividad deportiva para la obtención de altos rendimientos. Este proceso requiere un esfuerzo en conjunto con el entrenador y el psicólogo pero es el entrenador quien lo guia.

 Al igual que el entrenamiento y la preparación física, la preparación psicológica se divide en preparación general y preparación específica. La preparación general está dirigida al perfeccionamiento de  las cualidades de la personalidad del deportista y la preparación especial o específica es la formación de la disposición  para una participación efectiva en las competencias. La Preparación Especifica se divide en la preparación para una competencia concreta y la preparación psicológica directa. Mas información en los próximos posts.

Dada la naturaleza especial y exigente de toda competencia, como psicólogos tomamos en cuenta todo los elementos que influyen dentro de la preparación psicológica y que puedan desestabilizar a nuestros atletas. Es por esto que Alexander Puni, uno de los padres de la psicología del deporte, crea un sistema de eslabones para la preparación psicológica para la competencia. Son estos los factores que deben de tomarse en cuenta para la Preparación Psicológica para la competencia.




Debemos de tener en cuenta que previamente debe de haber un entrenamiento psicológico y un establecimiento de la base psicológico del atleta, permitiéndoles enfrentar cada eslabón con la planificación y las técnicas adecuadas que utiliza el psicólogo deportivo.


La adecuada preparación psicológico le da elemento a los atletas para poder controlar sus emociones y estar preparados para cualquier imprevisto o situación que pueda cambiar el rumbo de su enfoque mental.

lunes, 25 de agosto de 2014

Nada bueno es fácil

"Un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria" -Paulo Coelho

No hay persona en el mundo que le guste perder y a un atleta le gusta mucho menos. Es una naturaleza competitiva lo que los lleva a esforzarse en cada entrenamiento y en cada competencia pero no siempre se puede ganar y es parte del crecimiento, como humanos y como atletas, el perder. Una derrota no es más que una oportunidad de aprendizaje y reflexión en donde podemos conocer las áreas para mejorar en nuestro desempeño. Sin embargo es una situación usual el quedarse "estancado" en el momento y es este paso negativo el que determina los pasos futuros ya sea en la misma acción de competencia o en los siguientes encuentros. La cuestión se encuentra en tener claro que perder no es lo mismo que fracasar. El perder es una situación que se debe experimentar y no sobrellevar. El sobrellevarla sería arrastrarla y llevarlo con nosotros en todo momento y esto no se trata de sólo decir borrón y cuenta nueva pero de aprender de la situación.

Cuando la derrota se vive en equipo, no importa la modalidad del deporte porque siempre se pertenece a un equipo, es también el papel del entrenador de orientar la derrota de manera positiva al cumplimiento de los objetivos que se establecen. Son en estos momentos donde los lideres dentro del equipo mismo deben sobresalir y atender la situación de manera positiva. Dejar que una experiencia negativa afecte más de lo que debe desencadena en bloqueos mentales, subidas de estrés, subidas en las emociones negativas y por ende un bajón en el rendimiento.

Al final todo lo que he dicho puede tener sentido y sonar muy bonito pero decirlo es fácil y por muy conscientes que seamos al respecto es el ponerlo en acción lo importante. Así que por eso que planteo algunas cosas que se pueden hacer como deportistas ya sea de una disciplina en colectivo o individual.

1. La derrota no es lo mismo que fracaso.

Pensar que por alguna dificultad que se haya tenido define el éxito del proyecto por el cual se ha trabajado es el error más común y el primero que se debe evitar. Los líderes de los equipos deben reforzar esta idea. Una derrota es un obstáculo del cual se debe aprender y es una manera de conocer mejor al rival. Dense la oportunidad de identificar las cosas positivas que deja esta experiencia.

2. No buscar culpables

La rabia misma que produce el perder lleva a buscar el porque o el por quien de lo sucedido. Sobre todo en deportes de equipo, el buscar un culpable es crear una separación en el mismo equipo. Estas situaciones se tienden a dar en mayor escala justo después de un encuentro y es cuando menos se debe hacer por que no se tiene la cabeza fría para observar el panorama completo y poder decir las cosas con objetividad.

3. Analizar los errores

Aunque no se busque un culpable es claro que la derrota se ha dado por alguna razón y es aquí cuando el atleta debe de analizar su desempeño e identificar las acciones de su desempeño que llevaron a la perdida. Es así como identificamos en que se debe mejorar siendo algo técnico como un movimiento en el judo o algo físico como la resistencia en el fútbol o algo psicológico como la concentración en el voleibol.

4. A lo hecho pecho

Como dice esta frase, lo que se hizo ya esta hecho y no sirve nada revivir el momento y quedarse en él. Las emociones que causa una derrota se deben vivir pero no se deben sobrellevar y recalcarlas por esto lleva a que se deriven más emociones negativas. Por esto a lo hecho pecho y a seguir adelante. Que un momento bote el esfuerzo hecho hasta el momento, los éxitos conseguidos y los objetivos logrados valen más que una situación que es necesaria vivirla pero que no nos debe definir.

5. Confiar

Sencillamente, confiar. La derrota nos hace pensar en todos los aspectos negativos en como hemos fallado como individuo o equipo pero no pensamos que nuestros aspectos positivos son los mismos aspectos que nos tienen en donde estamos, que es por todo lo bueno que sabemos hacer y por el esfuerzo que se ha invertido en el objetivo el porque tenemos la oportunidad de perder.

Es mucho más fácil decir las cosas negativas que cada uno posee que decir las cosas positivas pero es en estos momentos donde hay que dejar de lado lo negativo y enumerar mis fortalezas, esto es respaldar la confianza que puede tener cada uno en si mismo.

Si mi objetivo es llegar a la cima no puedo dejar que un resbalón o un raspón me lo impida. Sobreponerse a una derrota no es fácil pero nada bueno y que valga la pena es fácil.

Les dejo las palabras sabias de un atleta en todo el sentido de la palabra, Michael Jordan